El momento de empezar.

Me levantaba a las 5 de la mañana y mi esposo me decía ¿A dónde vas? y de inmediato recordaba que había dejado de trabajar. Acostumbrada a una rutina y a tomar desayuno a las 5:30 am para llegar temprano a mi último trabajo formal por 14 años, mi mundo organizado se había derrumbado y me sentía confundida aún siendo una decisión mía.

Siempre fui una persona muy calmada, pero me dejé absorber por el mundo laboral y modifiqué mucho mi vida, un día comprendí que era necesario parar y encontré esta palabra en internet “ralentizar”; significa reducir la velocidad, yo necesitaba frenar mi mundo acelerado, porque estaba muy enferma por priorizar mi trabajo y mi cuerpo necesitaba sanar y dejar tantas medicinas.

Este momento maravilloso que estamos viviendo, aún cuando parece desalentador, ya que hay muchos ángeles en el cielo; puede ayudarnos con calma y poco a poco sanar alguna esfera de nuestra vida, también puede ayudar a sanar sus familias, sus relaciones, nuestra relación con el mundo exterior y con la naturaleza; y téngalo por seguro que si ustedes sanan: Sanará el mundo, cesarán muchas enfermedades, se ordenarán las cosas y así sanará la tierra, nuestro hogar.

Quizá a muchos les esté pasando lo mismo que a mí hace unos años o sus sueños era descansar, pero no de esta forma, sino cuando llegara sus vacaciones o su jubilación; hoy les digo no se sientan abatidos y solo déjense llevar por acciones simples y no se exijan.En mi caso cuando mi cuerpo empezó a despertar y vivir en tiempo presente y de manera plena, empecé a sanar pues ese era el objetivo de parar laboralmente y lo primero que se activó fue el órgano de mis sentidos.

Un día desperté y volví a lo que hacía en mi niñez; me sorprendí que de manera especial poner atención en el olor del perfume de las flores, contemplar por horas a las hormigas, oír el mensaje del viento, de la lluvia; me volví más sensible y empecé a ver a todo ser vivo con compasión; hablaba y acariciaba a las plantas, me tiraba en la cama por horas disfrutando mi espacio, dormía en el jardín, contemplaba las estrellas a la media noche; posteriormente me nació volver a las actividades manuales como lavar, coser a mano, a disfrutar del arte y usar elementos reciclados para trabajos manuales, escuchar música hermosa, ver películas con mensajes y a hablar por largas horas que no fuera de mi trabajo.

Me nació tomar atención a mi cuerpo y a relacionarme con él, me interesaba por la función de mis órganos y sus diferentes reacciones, descubrí que le pasaba y ahí entendí que mis emociones necesitaban calmar y la respuesta estaba en la presión y stress que yo provocaba con mi carga y múltiples responsabilidades laborales.Tomé atención por mi alimentación y descubrí toda la cadena de provisión hasta que llegaba a mí y ahí disfrutaba de los sabores con plenitud y aprendí a agradecer todo lo que comía; viendo que era lo mejor para mi cuerpo y en qué momento debía comerlo.

Empecé a respetar y bendecir el agua, el aire, la tierra, la luz que siempre habían estado ahí. Luego sentí necesidad de tomar atención a mi mundo espiritual y empecé a disfrutar la soledad, busqué ayuda espiritual ya que necesitaba sanar muchas cosas, luego fácilmente pude darme cuenta de mis errores, pecados, egoísmo, falta de perdón, mi falta de humildad, de mi mal carácter, de mi poca paciencia, de mi poca rígidez creada por mis funciones laborales, de no ser agradecida, del consumismo, de preocuparme por lo que hacen los demás, de ver el jardín ajeno y no el mío, de vivir las apariencias, etc.

Pasaron 8 años, ya no consumo ninguna medicina, y sí voy sanando; ahora puede ser el momento de empezar para ti.

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