La discapacidad para caminar un tema de todos.

Estaba en la sala de Rehabilitación de uno de los hospitales más grandes del Perú el Hospital Hipólito Únanue en el Agustino en Lima, cuando advertí que venía una mujer con una discapacidad evidente y llevaba muletas, bueno en esta área es común ver personas con diferentes discapacidades aquí nadie mira con asombro al otro, es   lugar en donde de algún modo todos son iguales, un lugar en el que todos se comprenden y se aceptan.

Bueno iniciamos una conversación y le pregunte porque estaba ahí y me dijo por su hermano quien le había insistido sacara su certificado de discapacidad a fin de que pudiera tener un trabajo. No sabes me dijo me han mandado de un lado a otro, yo me regrese a mi casa y tire todos estos papeles que me piden, ya no quería nada” –

No quiero estudiar no quiero tener un certificado de discapacidad para demostrar que soy discapacitada para que tanto trámite es que no ven que tengo una discapacidad evidente. La gente nos mira, se asombra es muy duro vivir así, cuando me caigo no quiero que nadie me levante porque creo que le hacen por lástima.

Yo no termine el colegio me dijo, luego me puse a estudiar y casi faltando unos meses me hallé embarazada ahora mi hija tiene 16 años, ahora quiero hacer algo…pero es tan difícil como puedes ver en este país encontrar oportunidades para una persona como yo.

Luego la llamaron y le preguntaron tiene seguro SIS y ella respondió NO, Seguro Social tampoco; esa es la realidad de un hermano discapacitado. 

Sé que hay dolor detrás de cada palabra, además mucha rabia por toda la desigualdad que existe de parte de los organismos que la “protegen” Y me pregunto cómo no va a estar cansada si ella es una mujer con dos hijos, que no ha terminado la secundaria, que no tiene un seguro, no tiene un trabajo y se siente marginada.

Donde está la igualdad de la que tanto se pregona, en la práctica es tan difícil de cumplir, llevo 6 meses intentando sacar un certificado de discapacidad para mi hermana y a todo esto que decimos.

A veces nos llama la atención ver a un discapacitado, lo miramos con asombro  y hasta a veces con desprecio, no le cedemos el asiento en los buses, incluso hay lugares en nuestro país que no están diseñadas para que un discapacitado se desplace y deben usar un taxi.

Debemos de tener en cuenta que la discapacidad vive con nosotros, en nuestros corazones en nuestra mente en nuestras acciones y en futuro próximo; porque la discapacidad es el del ser humano.

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