Iquitos: Los desafíos de vivir en una isla.

A veces se dramatiza una situación para que esta pueda encontrar solución, es una careta un disfraz que la naturaleza de la vida, lo trae al frente para dar solución a un tema pendiente de toda una vida que escuche en mi historia familiar Iquiteña de bisabuelos, abuela, mis padres y de todas las personas que un día toque en mis viajes por la Amazonía como servidora de la salud.
Cuando me gradué de enfermera lo primero que hice fue salir fuera de Iquitos y allí conocí el drama profundo que a veces acababa en la cama de nuestros carentes hospitales de Iquitos o en los países fronterizos de Brasil, Colombia o Ecuador y aun así con esas carencias nuestros profesionales de la salud salvan muchas vidas o cuando lo vivimos en diversas epidemias de la Lepra, Malaria, Cólera, Dengue, Leptospirosis, etc. y en todos los eventos naturales de inundación y sequía que vive nuestra hermosa región y ciudad cada año.
Y aun cuando se pierde una vida, no se esfuma nuestra alegría, muchas veces confundidos con haraganería, displicencia, ociosidad, conformismo, etc. y ahora por el Covid19 con desobediencia e irresponsabilidad.
Muchos no saben lo que significa ser Iquiteño y vivir dentro de esta isla que aun formando parte del pulmón del mundo el calor extremo nos deja sin oxígeno; pues necesitas tener mucho coraje, valor, poder de supervivencia y adaptación a vivir en un encierro geográfico para algunos por toda su vida; porque provenimos de una realidad distinta y particular, inigualable al resto del país y poco comprensible por las autoridades y el resto de peruanos.
Lo que ocurre hoy es solo el destape de nuestra realidad que tantas veces reclamamos con poca aceptación y casi ninguna comprensión; que lo hice evidente cuando trabajé por dos periodos dentro del MINSA Lima.
Quizá perderemos muchos más héroes algunos muy conocidos, hijos de esta ciudad y otros que se enamoraron de esta tierra por cómo somos y un número mucho mayor de héroes anónimos para la ciudad pero no para sus familias y este será el precio que debemos pagar para tener la atención del ojo del mundo, con pena y frialdad ocupando ya no el título de la ciudad más hermosa, elegante, limpia, decente de llevar el título de tener al omnipotente río Amazonas y calificada como «Maravilla natural» o como la «Isla bonita» sino por ocupar las estadísticas desgarradoras y que quizá lo ocultan por vergüenza o miedo; pero eso ya no importa.
Oramos cada día, primero porque por única vez al menos todas las fuerzas y líderes deban unirse aun siendo de distintos colores, pensamientos, objetivos no comunes etc. Cuando esto pase y usen esa grandeza de sus corazones, esto parará porque tenemos profesionales de la salud y ciudadanos muy nobles, buenos competentes, capaces y que los seguimos necesitando y ya no queremos perderlos.
Oramos cada día para que nuestra tierra hermosa sea bendecida por la mano de Dios, que está presente en cada hogar y que nunca los olvidará, porque somos un pueblo con raíces de mucha fe que lo viví con mi abuela, mi mamá y mis tías.
Imagen: Percy Meza (Wikipedia)

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